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miércoles, 29 de enero de 2014

Cala Estreta y su Barraca

“En la nostra llengua, una cosa és un bau, una altra un niell i una altra un escull. Un escull és un roc que aflora, en tot temps, a la superfície de l’aigua del mar. Un niell és un roc superficialment submergit. En els moments de les seques, un niell pot ésser tocat pel sol; generalment, però, porta una determinada quantitat d’aigua a sobre, i és per això que un niell pot ésser anomenat també un escull negat. Un bau és un niell de profunditat, és a dir, un roc que transporta a sobre unes braces d’aigua. Es clar que amb onatges de profunditat el bau romp l’onada i el xoc produeix els mateixos efectes que un escull o un niell. Pel fet d’ésser invisibles, els baus són un perill per a la navegació, i per això solen ésser assenyalats en les bones cartes marines.” JOSEP PLA


Otra de mis calas preferidas es sin duda Cala Estreta. La encontraremos cogiendo el camino de ronda desde la playa de Castell en dirección a Calella.
Esta pequeña cala de aguas tranquilas, tiene una gran roca que la protege haciendo a su vez que parezca una piscina o un mirador para observar las bonitas Illes Formigues. De aguas tranquilas y transparentes, es de las más concurridas ya sea por su camino de ronda o por la barcas que aprovechan para acerarse y darse un baño en sus aguas.
Cala Estreta
En un extremo de la cala, vemos una barraca. Antiguo refugio de pescadores construida por un tal Bernat Simón allá por el 1531 según consta en el Archivo de Palafrugell. Pero años más tarde, sobre el 1935 se tiene constancia de que Rosendo Parals y Florencio Mayola volvieron a construirla.
Cala Estreta (Palamós)
Quicu
Como no podía ser otra manera, la barraca de Cala Estreta no ha salido indemne de los actos vandálicos y es por ello que en el 2005 la asociación La Mar d'Amics de Palamós pidió permiso al Ayuntamiento para poder arreglarla y darle una mano de pintura, cosa que se desautorizó alegando peligro de derrumbe. Después de varias disputas para poder rehabilitarla, finalmente en  el 2010 se realizaron las obras de recuperación, aunque ahora haya perdido su encanto original.
Y si vais a visitarla, encontraréis en ella a su "vigilante", un señor tímido y amable, que cada mañana abre sus puertas, la limpia y vigila para que ningún otro descerebrado haga mal uso de ella. En la foto superior podéis ver a Quicu sentado en un tronco hablando amigablemente con algún visitante de "su playa".



viernes, 21 de junio de 2013

JARDINES DE STA. CLOTILDE (LLORET DE MAR)


Sobre un acantilado con impresionantes vistas sobre el mar, se construyeron unos jardines maravillosos, muestra del espíritu que formó el movimiento novecentista en Catalunya del cual Eugeni d'Ors fue portavoz.

Los jardines de Santa Clotilde, diseñados a la manera de los antiguos jardines, suaves pero austeros, del Renacimiento italiano, fueron realizados por Nicolau Rubió i Tudurí. Aquí Rubió olvida la lección hispano-árabe confundida entre las imágenes del jardín francés que le enseña Forestier a través de la colaboración en los jardines de Montjuïc, y se desplaza hacia la recuperación del espíritu renacentista italiano, como esencia de la modernidad. 

En Santa Clotilde hubo una simbiosis entre el deseo del cliente (el marqués de Roviralta) y el conocimiento del artista que favoreció la creación de esta obra de arte. 

 



















El jardín adquiere autonomía formal respecto al paisaje y aparece lo que será una de las constantes de la obra jardinera de Rubió: el entroncamiento del jardín con la naturaleza. 







A pesar de la autonomía total de formas de este jardín, unos agrupamientos arbóreos o a veces cortinas de árboles se fusionan con todo el paisaje que circunda el jardín, los ejes visuales fuertemente marcados, rigurosamente rectos, nos conducen hacia los distintos puntos de interés, al final de los cuales se encuentran elementos ornamentales, como estatuas o pequeñas fuentes que intentan romper en cierto modo la uniformidad del trazado.







Terrazas que se superponen, caminos que se entrecruzan, rampas y escaleras que conforman el trazado del jardín. Todo ello amenizado por el rumor incesante del agua. 


Aguas quietas en el estanque del ninfeo y agua a chorro en las múltiples fuentes y en los surtidores que forman una interminable galería de lluvia. 



En estos jardines, que se empezaron a construir antes que la casa, destaca una colección de estatuas de mármol de estilo neoclásico y las sirenas de la escultora Maria Llimona. 



Josep Pla, en su libro "Guía de la Costa Brava" afirma con contundencia: la gran escalinata, flanqueada de soberbia cipreses, encarada sobre la punta de Santa Cristina produce una impresión imborrable y es uno de los momentos más bellos de la costa.



Aquí tenéis el enlace para acceder a la página de los Jardines de Sta. Clotilde  y leer más sobre ellos. He sacado la información de esta web.

sábado, 2 de febrero de 2013

CALA MARGARIDA

Otra de las calas con más encanto en la Costa Brava, y siguiendo la ruta de mis últimas entradas, encontramos entre Palamós y la playa de la Fosca, Cala Margarida.

Como Cala S'Alguer es una pueblo tradicional pescador que ha sabido mantener su encanto aún cuando muy cerca se pueden ver bloque de edificios.

Josep Pla dijo: "Cabo Gros, como su nombre indica (Gros = Grande), es una enorme formación geológica: parece un gigantesco lomo de elefante que se sumerge en el mar con un aire pesado y bonachón, una indiferencia monstruosa".
Después de buscar el porque de su nombre y algo más de información de sus orígenes os transcribo la información que he encontrado escrita por Josep Francisco Cahner:


"El topónimo "Cala Margarida" con que hoy es conocida la pequeña playa de piedras situada en la parte sur de Cap Gros, ha sufrido una evolución desde que la familia Camós construyó allí una casa allí para finales del siglo XIX.

El lugar era conocido, ya en el siglo XVIII, como "Es codolar d'en Gotes" según está documentado. Pero el cambiar los terrenos circundantes de amo y no ser más de la familia Gotas, la denominación fue perdiendo sentido.

La referencia floral del nombre es según mi conocimiento único en la costa, donde sí se encuentran referencias a la botánica, como "Els Canyers", "Tamariu" o "S'Alguer", o la zoología como "Cala dels Corbs". Ahora bien, por el contrario de lo que a primera vista parece, no se trata de una referencia a la flor, sino a una persona, tal como se dice más abajo.

En la parte alta del lugar, en el antiguo camino de la Fosca había un caserío conocido por el nombre de su propietarios como "a ca na (o la) Margarida". La playa se empezó a conocer como "a sota Ca la Margarida" tal como se puede ver en una foto mural existente en el Museo de la Pesca de Palamós. Con el paso del tiempo, el nombre popular fue evolucionando, pasando a ser por algunos "Sota Margarida" y para otros "Cala sota Margarida". Finalmente, como atestigua la 2 ª edición de la Guía de la Costa Brava de Josep Pla, así como la carta náutica 306 A del "fondeadero y Puerto de Palamós", el nombre quedó establecido como "Cala Margarida", si bien en algunos momentos fue también utilizado el castellanizado "Cala Margarita".
 
Con todo, los que lo amamos, casi siempre nos referimos a ella como "La Cala".

"Cuando Dios creó el Mundo utilizó muchos elementos distintos para hacer las rocas. Una vez concluyó esta tarea, y no sabiendo qué hacer del material sobrante, las acumuló en este lugar que pasó a ser el cap Gros".

viernes, 15 de junio de 2012

ALIMARA





"Hay una calma profunda en el paisaje. Dentro de la calma, todo tiene una presencia auténtica y parece presentarse de perfil. De las chimeneas de las casas de campo sale una ligera humareda somnolienta y perezosa. Desde encima de Les Pasteres, el mar, en la tarde que declina, parece un cristal transparente alcanzado por una última luz interna: es de un azul pequeño, un azul moribundo de gracia alada, huidiza, sensible. En la ermita, mientras se apaga la tarde, hay una quietud, una paz, una soledad cautivadoras. El viento perdido es como la vaga música de la ermita. Cuando el faro se enciende, hay un instante de deslumbramiento que se convierte enseguida en un rodar indiferente. La luz difusa proporciona a los cristales una calidad de tejido viscoso, de ojos de pulpo. El mar, que los rayos del sol aclaran, se arrastra remota y dormida, como un misterio inasequible. En la lejanía de la tierra, las lucecitas de Palafrugell arden como luciérnagas microscópicas con una pereza que parece evitar su apagamiento definitivo."


JOSEP PLA

El quadern gris


Otra de las cosas que más me gustan son los faros. Si tenéis ocasión de visitar Calella de Palagrugell, podéis acercaros al pueblo vecino de Llafranc y visitar el Far de Sant Sebastià. Disfrutareis de unas espectaculares vistas si vais por el camino de ronda. Pequeños pueblos pesqueros que pese al turismo masivo, mantienen su esencia.

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