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jueves, 7 de marzo de 2013

MAS JUNY Y LA BARRACA DE DALÍ (PALAMÓS)

 
El Mas Juny, era una antigua masia denominada Mas Crispí, comenzó a tener bastante fama cuando el famoso pintor Josep Maria Sert adquirió la finca en los años veinte del siglo pasado.
Mas Juny y su embarcadero en la Playa de Castell
 
Ya por entonces esta finca atrae a diversos personajes de renombre internacional, amigos que Sert ha conocido en su periplo por Europa y América, como Marlene Dietrich, Visconti, Coco Chanel, Francesc Macià, Francesc Cambó y un jovencísimo Dalí, también amistad de Sert. Era la época de entreguerras, en la que los felices años veinte dieron paso a la segunda mitad de la década de los 30, época en la que tuvo lugar tanto la Guerra Civil Española como el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
 
Embarcadero del Mas Juny
 
En 1940 Sert (que moriría cinco años después) vende la casa al segundo gran personaje de esta historia: Alberto Puig Palau (1908-1986). Puig Palau es un joven guapo y vividor, quinto hijo de un multimillonario, que organiza fiestas de alto copete en Barcelona y también lo hará en la masía recién comprada. Siempre del lado del bando vencedor en la Guerra Civil, Puig Palau goza del favor del régimen.
 
En 1945 edifica en la finca una torre, y para inaugurarla monta una fiesta en la que organiza una corrida de toros y un tablao con Pastora Imperio. Con una clara vocación de mecenas, Puig Palau organiza sucesivamente fiestas e invita a la flor y nata del arte y la cultura del momento. En plena posguerra española pasaron por aquel rincón de es Castell Manolete, Carmen Amaya (quien todavía no había adquirido el Mas Pinc de Begur), una jovencísima Lola Flores o Manolo Caracol, así como el escritor Josep Pla. Ni que decir tiene que Alberto tenía una especial predilección por los gitanos y el flamenco.
 
Al otro lado de la playa de Castell y cerca de la Barraca d'en Dalí, encontramos las antiguas caballerizas del Mas Juny que por su estado de ruina se pensó en demolerlas, pero debido a su historia, se estudia la posibilidad de rehabilitarlas y hacer un punto de información ya que aquí, se puede encontrar diferentes bienes de interés cultural, además de un bonito camino de Ronda hasta Calella de Palafrugell.
 
Caballerizas del Mas Juny
 
Salvador Dalí también era muy amigo de Puig Palau y participaba de estas fiestas. En un gesto de cordialidad, Alberto hace construir un taller-estudio de pintura a Dalí para que cree sus obras: es la barraca de Dalí, a la cual le dió un toque original y surrealista añadiendo la puerta inclinada.

Estado actual de la Barraca d'en Dalí
Situada en los alrededores de la platja d’es Castell, en Palamós, la denominada barraca d’en Dalí es un pequeño taller, hoy vacío, que sin embargo cuenta tras de sí una curiosa historia relacionada con el genial pintor.

Dalí recibió con agradecimiento este detalle, e incluso estuvo es su interior. Sin embargo, el rincón de trabajo del genial pintor ya era por entonces Portlligat, por lo que parece muy improbable que en algún momento lo utilizase. No se tiene constancia de que Dalí pintase ninguna obra en él.

A medida que fue transcurriendo el franquismo la gloria, y también la fortuna, de Alberto Puig Palau fueron disminuyendo. Joan Manuel Serrat tuvo también la oportunidad de conocerle, y su admiración por la figura de este burgués tan cercano a los círculos intelectuales fue tal que le dedicó una canción con el título de su apelativo: “Tío Alberto”.

La barraca de Dalí se puede visitar exteriormente en la actualidad tal y como era entonces. No dispone de puerta ya que ha sido objeto del vandalismo pero tampoco es muy recomendale entrar ya no está en un estado óptimo.
 
Dalí estuvo allí, estas fotos que lo atestiguan, la barraca se hizo en honor a él y su obra, aunque no he encontrado información para saber si alguna de sus obras la realizó aquí.
Dalí, bajo el umbral de la Barraca d'en Dalí. En primer plano Alberto Palau Fabra.
Dalí, bajo el umbral de la Barraca d'en Dalí. En primer plano Alberto Puig Palau.

Salvador Dalí fotografiado con una amiga en la puerta de la Barraca d'en Dalí
Dalí en la puerta de la Barraca con una amiga.

domingo, 24 de febrero de 2013

POBLADO INDIKETA DE CASTELL (PALAMÓS)

Playa de Castell con el poblado íbero en la colina
Situado en el término municipal de Palamós (Baix Empordà), en esta pequeña península, en el siglo VI a.C., los antiguos habitantes de la zona decidieron construir un poblado aprovechando las inmejorables condiciones de control y defensa que ofrecía. Pertenecían a la tribu de los INDIKETES.
El comercio -principalmente con la ciudad griega de Emporion (Empúries) fundada en el siglo VI a.C.- se convirtió en uno de los ejes de su economía. En este contexto se enmarca la primera urbanización del poblado fortificado de Castell -finales del siglo V a.C. y finales del siglo II a.C.-, que se concentraría en la parte más elevada del poblado.
Restos de las terrazas
Fuera de las murallas se situaba un campo de silos para almacenar cereales. En este nuevo poblado fue necesario iniciar una obra de ingeniería muy importante que iba ganando espacio sobre las pendientes del promontorio. Se construyeron muros de contención para levantar las terrazas sobre las cuales se construyeron las calles y las casas. Actualmente, estas terrazas solamente son apreciables en el lado de levante, el de cala Foradada, ya que en la parte de poniente, cala Castell, se habrían producido desprendimientos.
La Foradada
También destaca la construcción de una gran cisterna en la parte alta que puede estar relacionada con la construcción de un templo. Éste, del cual conocemos los restos del pórtico de entrada y los basamentos de las columnas, tendría su origen en la sacralización de los puntos de referencia de la costa que se utilizan en la navegación de cabotaje, habitual en el mundo clásico.
Con la llegada de los romanos a Empúries en el año 218 a.C., el poblado de Castell evoluciona de manera diferente al resto de poblados ibéricos de la zona que, mayoritariamente, fueron abandonados. Castell, gracias a su importancia estratégica, vivió una importante reforma urbanística y la construcción de un nuevo sistema defensivo. El poblado se amplía hacia el norte y se construyen dos torres que flanquean la entrada que daba paso a una plaza porticada rodeada de locales comerciales. Para hacerlo, cubrieron el antiguo campo de silos. Las últimas reformas del poblado íbero tuvieron lugar en tiempo del emperador Augusto. El deterioro de las estructuras del poblado y la instauración definitiva de la Pax Romana hizo que Castell dejara de ser necesario estratégicamente, y fue abandonado progresivamente durante el siglo I d.C.

Castell forma parte de la  Ruta de los Iberos

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